En un país acostumbrado a los movimientos telúricos de la tierra, solo a los chilenos se les podía ocurrir bautizar a su trago más icónico con el nombre de un desastre natural. ¿La razón? Muy simple: tras el segundo vaso, las piernas empiezan a temblar y la cabeza te da vueltas como si la tierra estuviera moviéndose a 8.0 en la escala de Richter.
El terremoto es preparado generalmente con:
Envío gratis a todo Chile.